Como todos los días, paseaba con una sonrisa en la boca, alegrándome de contemplar el esnobismo ajeno de una forma irónica. Un señor pasó por mi lado, no sin antes haber realizado un examen visual completo de mí, y parecía que de alguna forma le dí asco. Era un hombre con cazadora, repeinado, fornido y estirado, estereotipo "macho ibérico", con una frente puesta tan alta que al mismísimo cielo le hacía cosquillas. Intrigado por lo que acababa de ver, le increpo ante su sorpresa:

- Señor, disculpeme por mi insaciable curiosidad, pero ¿no le produce una tortícolis horrible la inmensa megalomanía de la que hace gala?

El hombre, sorpendido por la pregunta (que sobra decir le pareció estúpida e incoherente) dirigió una mirada de confusión y rareza hacia mi cara, pareciendo querer decir algo que sus labios no se atrevían a pronunciar. Después de titubeos soltó un "piérdete, niño" y aligeró el paso, mirando mi postura estoica ante su partida.

Y es que confundimos el honor con la dignidad, y le damos significados similares o idénticos. Entendamos el honor como la pureza de apariencia (no relacionar con temas xenofóbicos) del ser frente al "qué dirán", es decir, la opinión pública. Digamos que alguien honorable es quien goza de una reputación (aparentemente) impoluta, completamente libre de malos actos (incluyendo delitos, acto sexual indebido, etc.). Es digamos que el sujeto no pueda sentir vergüenza de lo que es ante las masas, e incluso se crea superior a ellas de algún modo. El sujeto "honorable" actúa para ser, y vive con la eterna misión de mantener su apariencia limpia. Incluso crean de la nada roles para limpiar el honor, que suele ser métodos aberrantes, inhumanos y con sangre de por medio.

La dignidad es bien distinto. No es sólo la mayor excelencia de la vida. Es una doctrina que si se cultiva se convierte en virtud, que realza el alma honradamente y que dota al ser de humanidad. Conservarla depende de comportarse de una manera seria, ética y comprometida no con los demás, sino con uno mismo. Dicen que la inteligencia es anticiparse a acontecimientos futuros y saber reaccionar ante ellos. Debemos dotar y avivar la inteligencia en nuestras mentes para imaginar las repercusiones de nuestros actos no sólo en la linea de tiempo, sino también de espacio, circunstancias sociales, moralidad, etc. Es decir, en todos los aspectos que influyen individualmente en la vida del sujeto. Comportándonos de manera justa con nosotros mismos conseguiremos el equilibrio emocional, el desarrollo pleno de la inteligencia, nos dotará de dinamismo y nos dará verdaderas razones para andar con la "cabeza bien alta" en modo figurativo, porque como es lógico, consideramos que la representación de ese hecho en la vida es un poco denigrante ¿no?

¿o crees que si? ¿cómo has dicho? ¿piérdete, niño?

;) un saludo